Caribe: Benítez Rojo y esa “cierta manera”

           La identidad del Caribe, ese meta-archipiélago que trata de definir Benítez Rojo, esa diferencia que lo hace muchas culturas en una constelación de pueblos que se destacan por sus propias creencias y por sus características individuales.  Es precisamente la posibilidad de ser una cultura diferente dentro de un conglomerado de culturas que deberían ser idénticas si las hubieran diseñado en un laboratorio.  La particularidad de hacer las cosas de “cierta manera”  es lo que los destaca, así se trate de la improvisación misma. Es el buscar soluciones del modo caribeño, donde se busca cierta paz en el placer de la cultura.  Aunque no valga de mucho ante una máquina productora de dinero en el mercado global, la cierta manera de enfrentar la vida es un juego sutil y musical que nos hace volcar penurias hacia enlaces que nos unen más aún como cultura.

      En esa “cierta manera” se expresa el légamo mítico, mágico si se quiere, de las civilizaciones que contribuyeron a la formación de la cultura caribeña (9).

          Benítez Rojo enfatiza que se trata de la raíz que ha formado la cultura misma de este meta-archipiélago.  El Caribe es especial hasta en su “cierta manera” en que se encuentra ubicado tratando de conectarse con el norte y con el sur.  El modo de mirar la vida de cierta manera es parte de lo que unifica a la región pero por su misma naturaleza de estar segmentada y de actuar “de cierta manera” indefinible ante los diferentes problemas se diferencia un pueblo del otro; esto incluye religión, geografía, idiomas, gobiernos, etc.

            El ritmo y el poliritmo son dos conceptos que Benítez Rojo utiliza para resaltar el aspecto musical de la cultura del Caribe. El autor se refiere a los términos como conceptosmusicales pero a su vez los transporta para explicar el fenómeno cultural que se ha dado en el Caribe por la mezcla de razas.  El goce de la música es para B. Rojo también un aspecto importante en el modo de vida del caribeño y en como se ha impuesto ante otras músicas que quizás se pudieron haber considerado más fuertes.  Entonces, el ritmo, ese son caribeño con el que se hace las cosas es un conjuto de golpes como los que se pueden dar sobre el cuero de una curveta.  El poliritmo se trata de la variedad que encontramos en la cultura y que se puede ver reflejada es el sincopado de los sones caribeños como la salsa y otros. 

Utilizar la música y el baile para explicar la peculiaridad de la cultura caribeña es acertado, ya que esta forma de expresión unifica a los pueblos de la región.  Las religiones del Caribe incorporan en sus ritos los bailes de tambores y los usan como modo de comunicación corporal. El baile de tambora incita a la celebración grupal.  Hay que recordar, que se trata de pueblos junto al mar donde la vestimenta se presta para la seducción y con ello va el ritmo de la música y la cultura diversa que la rodea.  El “performance” del que habla Rojo (1998) se ve reflejado hasta en los deportes y en el modo de andar del caribeño.  Para el autor todo va ligado a una canalización de la violencia vivida por los hechos históricos que atacaron a la región en el pasado. El ritmo y el poliritmo se transiferen también al modo de hablar donde de un modo sincopado se omite la “s” y se ligan palabras como si fueran semicorcheas en una frase.

Ejemplo en video: http://www.youtube.com/watch?v=W2JlnvLITqY&feature=related

 

Reference in MLA

Benítez, Rojo A. La isla que se repite. Barcelona, España: Editorial Casiopea, 1998. Print.

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