Lorca: La casa de Bernarda Alba

La casa de Bernarda Alba se construye a través de una delimitación especial. Hay diferentes espacios en el recinto y se asocian con las relaciones de poder en términos de clase y género. Bernarda se destaca en un papel que representa la deconstrucción de estas relaciones.
     En la obra La casa de Bernarda Alba podemos apreciar varios espacios, externos e internos, tanto físicos como emocionales. Primero que todo, debemos entender que se trata de un teatro que dramatiza la realidad social de la vida de pueblo (vida pueblerina).
     Se trata de Andalucía y los entornos bastante conocidos por Lorca. Llegamos a comprender que Lorca logra delimitar los espacios basándose en experiencias vividas y realidades conocidas. El tema del encierro en la casa, forzado por Bernarda después de la muerte de su marido, es una muestra de la debilidad de la mujer frente al hombre. El hombre es libre de andar y venir, mientras que la mujer para poder mantener su estatus social, debe apañarse a las tradiciones que tanto la degradan.
     Tenemos entonces una oscuridad representada por el luto de la familia, un fuerte contraste con las paredes de la casa que son blancas (albas) y que si pudieran hablar, llegarían a ser testigo de que las mujeres allí adentro son víctimas de unos hombres a los que ni conocen. Lorca demuestra el poder del hombre, al ser uno solamente (Pepe el Romano) pero tiene más libertad que las mujeres de la casa. Desde la abuela María José hasta la más jovencita Adela; representa la vida desde la locura hasta la muerte. Esa es la cruel realidad de las mujeres.
     La tragedia representa es lo inconforme que se siente Lorca con el trato y las injusticias que acarrean las tradiciones donde la mujer no vale tanto como el hombre. Con respecto al espacio físico, tenemos el pueblo, el patio/establo y el interior de la casa. Desde lo más abierto hasta lo más cerrado. Lorca muestra que aunque la casa está blindada con el control de la madre Bernarda, el hombre se infiltra y llega a enamorar a todas las hijas. Hasta llega a poner su semilla dentro de Adela; semilla que al final le causa la muerte.
      Bernarda construye un fuerte para protegerse ella y a las suyas. Pero todas desean salir del encierro; lo cual indica que lo único que lleva la felicidad es la libertad. El pueblo limita de muchas maneras a los personajes porque, aunque está conformado de familias como la de Bernarda, es el mismo pueblo el que juzga a sus habitantes. El pueblo pasa a ser su misma desgracia. Esta es la crítica de Lorca hacia la sociedad. El caso es peor para las familias con algo de herencia en dinero y/o tradición. En el caso de Poncia, la vida no es tan restringida y ella misma sirve de vocera de lo que pasa afuera. Entonces, la mujer de servicio tiene más libertad
que las mujeres de la casa, quienes viven soñando con la libertad, el acto sexual, el mar y poder
escapar a otro mundo.
      La diferencia de géneros es de gran desigualdad y las mujeres son valoradas por su dote. En el caso de la hija mayor de Bernarda que al parecer ha heredado algo de su padre. La libertad es lo deseado pero no se alcanzará en este ambiente oscuro y violento. Bernarda se atreve hasta a tomar el papel del hombre (bastón y escopeta) para defenderse de lo que la atormenta desde afuera. Ella quiere evitar una humillación como la del a chica que mataron por quedar embarazada. Es una combinación entre el defender la clase social y el honor de mujer contra el mundo lleno de hombres que no hacen sino seleccionar a dedazo la chica que creen más indicada
para realizar sus necesidades sexuales y económicas.
     Definitivamente Lorca muestra que España necesitaba un cambio después de tantos golpes generados por las luchas de poder que los llevaron a la decadencia. Tal crisis se traduce en la desigualdades entre los hombres que salieron a luchar en los campos y las mujeres que se quedaron encerradas rezando y esperando la calma. La mujer fue anulada por estas guerras y se quedó en la oscuridad de las tradiciones, casi como costumbres medievales.
Bibliography
García, Lorca F. and Joaquín Forradellas. La casa de Bernarda Alba. Madrid: Espasa Calpe, 1997.

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